sábado 13 de junio de 2009
LOS DEDOS
Cada día hay alguna persona o animal que pierde un dedo. Normalmente las pérdidas de éste tipo son muy lloradas por los propietarios, que de un momento a otro pasan de tener todos los dedos de una mano a tener tres, cuatro y medio o incluso uno. Hay muchas formas tener un accidente con los dedos. Una mujer que conocí se lo llevó por delante, no del todo, lo suficiente como para que en el hospital se lo quitaran definitivamente, porque discutiendo con su marido dio un portazo y la ira del momento se transformó en dolor físico. Otra historia muy conocida por todos la de el que va a sacar algo de la parte de arriba del armario, y su anillo de boda se queda enganchado en algo y cuando baja las mantas tiene un dedo menos. La forma más original, por lo menos de las que he oído es la de dos niños, que están en un huerto uno de ellos con una azada le pregunta al otro qué tomate quiere, al señalar la fruta, el infante de la azada corta el dedo y no el fruto. Estoy segura de que muchas de las historias truculentas de carnicería tienen que ver con este tema. La mayor parte de los relatos relacionados con falanges desaparecidas, por lo menos los que yo conozco, tienen un buen final, y no me refiero a que a los accidentados les vuelva a crecer otro dedo o que simplemente en su momento se lo consiguieran unir correctamente en el hospital, tienen un buen final de día a día, todos han continuado sus vidas de forma normal, sin más interrupciones negativas que tener que contar como perdieron el dedo una y otra vez. Lo que quiero decir a toda esta gente es que no se preocupen que sus dedos están bien. Viven en un mundo paralelo en el que no existe la putrefacción, donde empiezan una nueva vida en la que son totalmente independientes y se unen unos con otros porque se escogen entre sí, como hace la gente con sus amigos, puedes encontrar grupos de dedos de cinco meñiques, tres pulgares y un índice. Nadie les a dado a escoger de lo que van a estar rodeados, cuando están enraizados en la palma de la mano, los otros dedos son su familia y siempre la querrán pero no por ello tienen que sentirse felices con los demás, y por eso muchos de ellos deciden huir, algunos dejan una parte con la familia y su dueño y otros se van para siempre sin dejar ningún recuerdo, pero todos, todos son muy felices haya donde van.
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Los dedos, esos desconocidos...
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